EL INSTITUTO CARDIOVASCULAR DE ROSARIO nació como una Institución dedicada a la prevención y atención de enfermedades cardiovasculares de alta complejidad, habiéndose incorporado posteriormente otras especialidades afines y tecnologías dedicadas al diagnóstico, al tratamiento y al cuidado integral del paciente.
En una empresa de servicios médicos asistenciales, la inmediatez entre la prestación y la percepción del servicio por parte del paciente. Genera una exposición permanente que exige mantener al máximo el nivel de alerta y el mantenimiento de los estándares de calidad internacional más exigentes.
En el ICR, este es un compromiso permanente de toda la organización.
Desde el momento mismo de su concepción, los socios fundadores hemos perseguidos incansablemente los siguientes objetivos: Brindar el mejor servicio para la prevención y atención de afecciones cardiovasculares hasta en los más mínimos detalles, para el paciente y sus familiares.
Lograr el mayor desarrollo de la formación profesional y humana de todos los que se vinculen con el Instituto.
Generar una rentabilidad razonable.
Para ello hemos puesto especial atención en seleccionar a cada una de las personas que componen el equipo humano de nuestra Institución (médicos, personal de enfermería, administrativos, técnicos, asistentes y personal de servicio).
Elegimos a quienes compartieran profundamente la convicción de que es el paciente el único destinatario de todos nuestros esfuerzos, personas cuya calidez humana y grado de compromiso con la Institución estuviera a la par de su eficiencia profesional.
Asimismo, y con el objetivo de brindar ese servicio de excelencia, hemos incorporado la más avanzada tecnología, lo cual posiciona al ICR en el nivel de los centros cardiovasculares más actualizados del mundo.
También a sido nuestra intención formar profesionales que, partiendo de ser mejores hombres para llevar a cabo su tarea dentro de un marco ético que valore y respete al ser humano, se preocupen por su permanente formación y actualización profesional.
Para ello proveemos todo lo necesario para el mejoramiento constante de los conocimientos, capacidades y actitudes de los integrantes de nuestro Instituto.
Y si bien sostenemos que el fin principal de toda empresa debe ser contribuir a la felicidad humana mejorando la calidad de vida, no dudamos que la misma debe generar rentabilidad, inclusive la empresa prestadora de servicios médicos.
Rentabilidad que debe ser suficiente para:
- Retribuir con justicia, equidad, y puntualidad a los que en ellas desarrollan sus actividades profesionales: directivos, médicos y empleados.
- Continuar con el mejor y más avanzado equipamiento en pro del mejor servicio.
- Y retribuir con justicia a aquellos que arriesgaron su capital para cumplir tan noble objetivo.
- Esta concepción guiará siempre el accionar de ICR.
Hace ya unos años que nuestro país inició un proceso de cambio en el cual la iniciativa privada desempeña un papel protagónico. Ello no ha ocurrido aún en el área de la salud. Estamos ante la inminencia de grandes transformaciones - muy profundas por cierto - en las que dejaremos de lado un sistema ineficaz e injusto, para acceder a otro en el que serán reconocida la experiencia y la capacitación, vale decir la idoneidad profesional. Esto, unido a la fuerte vocación de brindar un servicio de máxima calidad, hará posible lograr los mejores resultados.
El ICR fue creado para esta nueva realidad.
Es por ello que para nosotros significa:








