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La Arterioesclerosis y el Endotelio. La Disfunción Endotelial
En condiciones normales, el endotelio favorece la dilatación de los vasos- permitiendo una mayor circulación-, inhibe la coagulación dentro de los mismos, impide la respuesta exagerada de la inflamación y regula la proliferación celular.
Pero cuando el endotelio vascular es «agredido» por diversos agentes nocivos, se altera su función y ocurre lo que comúnmente se denomina disfunción endotelial; en estas condiciones, las células del endotelio segregan menos sustancias protectoras como el óxido nítrico y comienzan a fabricar otras que estimulan la formación de la placateroesclerótica. Diversos factores como el cigarrillo, la diabetes, hipertensión, colesterol elevado, obesidad, sedentarismo, herencia y otros menos conocidos actúan de este modo.
La disfunción endotelial es, entonces, una suerte de disbalance de los factores que sintetiza el endotelio y constituye uno de los pasos iniciales del fenómeno ateroesclerótico. Esta disfunción precede a las alteraciones estructurales o visibles de las arterias y por lo tanto se la considera como la indicación clínicamente detectable más precoz de la enfermedad arterioesclerosa subclínica.
Este concepto es muy importante ya que, además, la disfunción endotelial es reversible. Dicho en otras palabras: la detección de disfunción endotelial antes que las lesiones ateroescleróticas se instalen permite un tratamiento precoz que habrá de impedir – atacando al mismo tiempo los factores de riesgo – la formación de la placa esclerosa. La mayoría de los métodos clínicos de detección de ateroesclerosis evalúan el daño ya causado en la vasculatura; son métodos más tardíos.
Su evaluación, entónces, tiene valor diagnóstico y significación pronóstica y nos indica que la función endotelial está alterada y que habrá de contribuir a la iniciación
y progresión de la enfermedad ateroesclerótica.
En el sentido opuesto, la comprobación de una normalización de la función endotelial
le permite al cardiólogo asegurarse que el proceso en marcha ha sido detenido.
¿Cómo se evalúa la Disfunción endotelial?
Existen varios métodos para evaluar la función endotelial. Los mismos pueden categorizarse como: a) invasivos, que implican un cateterismo o una punción arterial, lo que dificulta su repetición en los casos en que se requiera y b) no invasivos. Entre los métodos no invasivos más modernos tenemos el de la llamada hiperemia reactiva, que consiste básicamente en interrumpir la circulación del antebrazo con un manguito de presión arterial, colocando en el dedo un detector láser-doppler de flujo.
La liberación del manguito produce una «oleada» de sangre en el vaso (hiperemia reactiva) como consecuencia de una reacción a la falta de circulación (isquemia), que da lugar a la liberación de diversas sustancias vasodilatadoras, el óxido nítrico y la prostaciclina entre ellas. El grado de vasodilatación es proporcional al monto de factores vasodilatadores que libera el endotelio y permite así evaluar la función endotelial.
El monitor de perfusión láser-doppler (ver figura) es un procedimiento sencillo, repetible, no invasivo y operador-independiente, que permite evaluar la función endotelial y detectar precozmente los cambios ateroescleróticos en las siguientes condiciones:
• Presencia de factores de riesgo (tabaquismo, hipertensión, colesterol alto, etc.).
• Enfermedad arterial coronaria manifiesta u oculta.
• Enfermedad renal.
• Enfermedad arterial obstructiva de miembros inferiores.
• Diabetes mellitus.
• Trastornos arteriales funcionales (enfermedad de Raynaud).
• Enfermedad ateroesclerosa de otros territorios.
El método láser-doppler, validado por la Unión Europea, permite entónces un rápido y precoz reconocimiento de las alteraciones vasculares en la arteriosclerosis, posibilitando
de esta manera enfocar las medidas de corrección que sean necesarias.









